17.12.11

Los días

Sólo se descubre el sabor de los días cuando se ha escapado a la obligación de poseer un destino.

EC

28.10.11

Gehenna

Marcharás, contrariado pero decidido, hacia la furia bullente del sol. Sabrás, poco pero entero, cuánto vale tu vida, cuánto pesa tu muerte. Volverás, liviano, a la patria del hombre. Caminarás, seco pero crujiente, hacia el horizonte de los sueños perdidos. Ejércitos de almas honrarán la marca de tu pertenencia, los cielos te ofrendarán un último atardecer. Dejarás atrás la estela de una sombra, el largo eco de lo que has sido. Tranquilo, no existe el infierno. Existe el fuego. Y morirás. La muerte es alcanzar algo que jamás podrás alcanzar en la vida. La posibilidad es infinita, la oportunidad es única.
(2011)


  Black Pyramid - Visions of Gehenna
 Etimolog

30.9.11

Cumplir la pena

Algún día, cuando todo haya pasado, comprenderás porque sólo valgo la pena de hoy. Nuevos pesares cubrirán tus días y otras alegrías te reflejarán. Los valores de ayer habrán cambiado, los personajes tendrán otras máscaras, los autores un nuevo guión y la vida te volverá a parecer un embalse de sensaciones y ambigüedades. Todo lo que has deseado siempre será lo mismo; la vieja plaza que te espera para jugar. Todo lo que has querido ser habrá sido un peldaño en tu escalada hacia el inabarcable mundo que vuelvas a imaginar... hacia un lugar enteramente mejor. Es cierto, no puedo ver más allá de lo que veo cuando te veo, pero te miro... te vuelvo a callar y descubro cuanto de vos hay en mí, cuanto de lo que yo pueda ser, te lo debo. En silencio, recorro todos los pliegues de lo que eres, de lo que habría sido con vos, y mi exploración no encuentra consuelo. No puedo pedirte que busques lo que yo no puedo encontrar. No puedo pedirte que esperes. No. Mi alma sangra el sudor de un náufrago, el canto de un ave desorientada. Me reduzco al mismo instante de haberte conocido, el tiempo parece ir y volver al lugar donde siempre nos encontraremos para reír y jugar. El eterno sabor de haberte tenido. Saber que nunca terminaré de desprenderme. Aprender, reconocer, que los años serán mi castigo. No puedo asir ni asirme. El tiempo parece escapárseme, quedarse y perderse en la pena que siento; es inmerecido el valor que tu amor me ha legado. Consagro todo mi amor al amor y todos mis cielos a tu fuerza, al día en que los sueños se realicen. Ese día, cuando tu futuro se haga presente, comprenderás porqué sólo valgo la pena de hoy...

La culpa del victimario. Un lugar en el que te ocupa la vida para el que no has sido hecho. Para la culpa sí, para sentir que has lastimado a alguien, no. Jamás. Nadie, por más influjos de frustración, podría prepararte para lastimar a quien has amado. No hay razones para poder comprender algo así. Pero hay algo que sé. Hay algo que te prometí en silencio. Cada uno siente que comprende al otro y a la situación que se vive más allá del tiempo. Verte llorar así… no permitirme las lágrimas que brotaban a mares por dentro. Juré honrar tu recuerdo. Juré honrar lo que hiciste por mi. Supe que no estaba capacitado para dañarte y estar dañándote fue la sentencia. No por dañar ni doler porque todos sabemos de eso. Era por saber que viviría, lo que sea que me tocara vivir, sintiendo que ese momento me perseguiría por siempre. Queriendo descansar en la calma que me darían los años que deberían pasar sosteniendo la bandera de nuestra historia para devolverle a los años que hemos dejado atrás. Ganarle con miles de años al tiempo en que participé de tu dolor. Pagarte y pagarle al destino, vivir bajo la fianza de la nostalgia. Y un día me olvidarás. Yo te seguiré recordando. Voy a darte el tiempo. Un tiempo secreto, un tiempo extendido; el tiempo que pasa y recorre el dolor, sólo eso puede calmar la pena, tu pena, la pena que lamentablemente nos dejamos y arraigamos en un páramo de vida. La pena que voy a llevarme. No hay manera de saberlo, pero yo sé que hay un tiempo que siempre será tuyo. Dártelo, sin poder ofrecértelo, es lo más justo que encuentro para la pena de hoy. El juramento que viajará por siempre en el silencio de una promesa.

(…)


  Pearl Jam - Present Tense

20.8.11

A falta de cuenta

Hago la cuenta de las reflexiones que faltan. Espero aprender algo en el disimulo de lo que ya me enseñaste. Hago de cuenta que puedo solo. Espero con la hidalguía de las causas imposibles, con los recuerdos de un guerrero abatido en las horas vencidas. Espero por cuánto restará hasta que no vuelvas del futuro. Sumo tus pequeños movimientos de olvido y le resto el tiempo que tendré para recordarte. Ya no hay nada aquí, sólo las cuentas de la espera.
Hago la cuenta de las libertades que obtendré por perderte. Espero aprender que todo se hace real al compartirlo. Hago de cuenta que volveré a buscarte. Espero con el desgarro de las noches de un tiempo que no logro elegir. Espero por cuánto recuperaremos de lo que nos quitamos y le robamos a los sueños. Resto mis sofocantes huídas y sumo el tiempo que te sobrará al olvidarme. Todo está aquí, flotando, entregado al refugio del milagro.
Por eso te escribo, por eso intento despedazar el álgebra de lo posible. Me divido en las cifras que se filtran del destino mientras se multiplican los vacíos que dejamos al saltar del tiempo. Las cuentas son sólo la mediocridad de la desilusión o la falta de coraje, las espaditas que intentan defenderse ante los demonios del olvido… en medio de la batalla el abandono esgrime su astucia y exclama a gritos la arenga del paso del tiempo; se sabe que de esa lucha no se vuelve. Por eso me fui, por eso regreso al tiempo, por no seguir despedazando la vida… como si el tiempo no fuera vida.
Supongo un nuevo e incierto futuro irá convirtiendo los matemas en reflexiones y las reflexiones en recuerdos. Hoy no. Hoy estoy rodeado de lo que hubiéramos sido, de lo que no soy más. Ríos de miseria arrastran lo que no elegimos y el futuro deambula por orillas de pesadumbre. Sólo resta aprender a esperar, confiar en que algún día no hará falta darse cuenta… y las ropas se lavarán en algún ilusorio océano o alguna nueva batalla perdida. En las cumbres de la carencia, a la sombra de las máculas de libertad del cielo. Ahora somos la desesperanza, la gracia divina de lo no obtenido.
(2010)

  Taura - Miramar

3.6.11

Umgang

Misterios de la afectividad: necesitamos mares para nuestros ríos de drama. Construimos paredes que contengan el rebalse de la locura. Lavamos nuestros impulsos en la liquidez de los juguetes modernos. Merodeamos ligeramente la previsión y la probación de los artificios de satisfacción sin miramientos de lo satisfecho. Dame, con garantía extendida. Dame más. No parece haber nada detrás del deseo más que su pujanza. No necesitamos preguntarnos sobre lo que queremos, alguien más ya lo tiene.
Nos confiamos fuente de emociones y sentimientos que hay que plegar y articular; están diseñados para terminar en algo. No hay finalidades. Hay fines. Y algo nuevo. Como pasa con el clima, todos hablamos de esto pero nadie hace nada. La descuidada ansiedad y el amparo del consumo parecen ser los demonios del día. Los sueños están invitados a la insuficiencia y al pánico. Todo desemboca, ciñe o intercambia la naturaleza de nuestra fluencia vital.
Parece ser un proceso distinto, que involucra a distintos, cada vez. Pero son sólo situaciones distintas, personas distintas, anudamientos distintos. Nuestros modos son siempre los mismos. Todo empieza distinto. Todo termina distinto. Todo lo vemos distinto en cada oportunidad, como debe ser. Pero lo que pasa es siempre lo mismo. Antes, durante o después está pasando algo. ¿Y qué pasa? Lo que nos pasa. No hay adentro que no esté fuera. Y eso que está fuera, que tanto nos desespera, debería estar inundado por la dominancia de nuestra aproximación. Pero las cosas pasan, solamente pasan…
Así como el que pinta –por más original que pretenda ser– deberá recurrir a las formas originales de la línea y el color, el que viva deberá hacerlo con el afecto y la emoción. Pase lo que pase, indistinto, siempre pasa algo de esto. Y desde allí se abren afluencias… formas y figuras que identifican y diferencian una pintura de otra, los matices que nos muestran que en ese río ya nos hemos bañado, en el que nos volveremos a hundir o saldremos huyendo, pero siempre sondeando o merodeando algún océano hirviente de comprensión.
Podemos pensar que todos los problemas, todas las imposibilidades y toda la complejidad afectiva de nuestras emociones son sólo latidos que botan sobre sí mismos sin modificarse por entero nunca. Nada desaparece. Como el deseo, la tristeza nunca se consume. Como hoy, el mañana está por vivirse. Como de la vida, de la muerte puedes decir cualquier cosa, que le cabrá y será de suyo. La afectividad traza líneas y las emociones colorean un paisaje de disposiciones; puedes elegir y no puedes elegir los colores… pintas, te pintan y se pintan solos.
¿Cuánta intensidad, tiempo y desgaste hay en el paso de una emoción a la otra? ¿Es un salto? Y si es un salto, ¿dónde te devuelve? Inexorablemente a nuestros pies siempre encontramos la firmeza del suelo. Supongo por eso los movimientos están coloreados o parece un paisaje; son en el mundo y se cuidan de su estancia en el mundo construyendo mundos. Pero no es un mundo de la naturaleza y las cosas, es un mundo de sentido. Tampoco es completamente un sentido de significados, es un sentido de ir hacia lo que aparece. Tu vida puede cambiar de un momento a otro pero tu vida no cambia de un momento a otro. Tenerlo todo. Querer otro todo. Hacer de todo por no ser nada.
¿Quién ha buscado una sola cosa en la vida? Aproximarse no es un proceso ambulatorio; queremos desesperadamente un destino o imaginamos imposiblemente un camino, pero sólo hay deambulación… un vagabundeo donde todo parece posible. Lo posible no es todo si no es antes poder ser posible. El mundo es una pretensión, una mezcla de invitación y súplica.
¿Dónde escondes tu tristeza cuando estás alegre? ¿O desaparece? Nos distraemos con la mirada que divide lo que fue y lo que será. Deja y toma. Nos entre-tenemos con la actualidad de los sentimientos, pues nos ofrecen garantía de humanidad, pero somos presos de poder nombrarlos. El poder de la palabra es que se sucede una tras otra. Pero nuestra voz siempre es la misma. En rigor, la vida no se separa en momentos, la vida dura… puedes pasarte días describiendo el momento en que estás.
Sacamos y sacamos porque creemos que hay algo dentro que debe purgarse, como si no pudiera salir por sí solo, como si fuera peligrosamente evitable o posible no hacerlo. Es intolerable pensar que nuestros sentimientos no tengan escapatoria, que nazcan y se consuman en ellos mismos, que no tengan un fin, una causa, un culpable…
Puede que nuestros problemas tengan solución o no, es imposible saberlo o imaginarlo. Cada cual embalsará sus ríos o bailará su mambo. Pero hay un problema anterior, más importante: ¿por qué, o mejor dicho, de qué sentimos? Explorar las líneas y el color de nuestra afectividad no resuelve nada, pero al menos nos devuelve a nosotros mismos, a nuestro primer baile.
Siempre nos encontramos dispuestos a ser, incluso antes de ser, de sentirnos siendo. No hay una economía de intercambio, ni de retenciones, menos de trueque. El tiempo afectivo no se disuelve. Hay formas que moldean nuestras referencias a la mano y conforme a un mundo. El presente es ni más ni menos que la vivencia de una disposición hacia algo. La vida anímica es un inmenso salón donde asistimos al perpetuo baile del tiempo que somos. Las canciones son infinitas, pero siempre las mismas, que sea una u otra, no quita el bailar. El cuerpo es siempre el mismo, de eso no puedes dudar. No dudes, pues, de todo lo que eres.


(2011)

5.5.11

La sombra de una duda

El momento parece haberse acercado, ahora la sombra me persigue fervientemente. Y ya no parece una sombra, sino un manto, un manto etéreo que me instiga y conmueve. Es una sombra cálida y adversa, una sombra endémica y animosa, de la que ya no huyo, sólo avanzo; ella prosigue, continúa sabiamente sobre y tras mi paso cansino. No me abarca, no. Me insinúa una totalidad pálida y excluyente que podría consumirme en un instante. Le temo. Cada porción de mi ser le teme. Me invade un perfume blanco que me lleva imaginariamente hacia sus caderas. Por momentos parece aproximarse y vibrar, respirar sobre mi cuerpo; me deleito en el sonido calmo de sus profundas inhalaciones, en la ilusoria sensación de que lo desconocido me conoce. Y me sorprende con un extraño balbuceo… mediante húmedas y lentas palabras me aclama, pronuncia finalmente mi nombre. Luego, suspira -imagino que sonriendo- una y otra vez, como en un pleno proceso orgásmico dirigido únicamente hacia la quietud, al reposo. La deseo. Cada porción de mi ser la desea.
Lentamente, llegamos a un lugar que no resulta diferenciable, sino que parece ser cierto sitio, nuestro sitio. Una leve brisa me refresca el rostro. Decidimos detenernos levemente, algo agotados. Por un momento creo recordar su nombre, pero no logro pronunciarlo. Ella ha sido una motivación, la mía. Ha sido un tormento, una plaga, el más extático amor, el más lúdico sexo. Ha sido mi inclusión y mi reclusión en la existencia. Ha sido un yugo, la extensión aural de mi tacto... una energía, el más cálido torrente vital. Ha sido la sombra de una duda, la mía. Busco en ella un sueño olvidado, el sueño que todavía no he soñado y sigo soñando. Me hundo y emerjo constantemente de su plasma visual, en sus dotes. La encuentro en los umbrales de la vida y en las trastiendas de la muerte, en toda la infatigable gama de opuestos que han propuesto y dispuesto el pasado y el presente, mi ser y mi devenir. Pero... ¿Esa sombra soy yo? ¿Es alguien más? ¿O solamente los ideales y los miedos que me componen, me inducen? Lo ignoro. La ignorancia de una esencia que día a día se hace presencia sobre la fastuosa patria de la incertidumbre.
Así, rendido ante su imperio, vibran en mí los secos latidos de que ha llegado el momento en que los cielos se derrumben y el tiempo nos abrace... empujo el deseo de voltearme y descubrirla, pero tengo miedo, pánico de que ya no haya nadie allí, de que nunca hubiera estado nadie. Siento pavor, terror fatídico de no poder reconocerla... o de hacerlo. Quisiera, pero no quiero saber. Necesitamos saber que hay algo detrás de la vida. El último encuentro arde de ausencia y se desvanece en mi sangre. Caigo de rodillas y me entrego a un desconsolado llanto. Un llanto más allá del tiempo, que se oculta de los resplandores y se arrulla en el poniente. Lágrimas oscuras. Lágrimas negras. En el llanto que me seca y me inunda, sobre la esencia de la sombra que vive en mí. Eternamente en falta. Eternamente presente.

(1997)

5.4.11

Soloman

1.
No se puede revivir de la vida.

3.
Descansar de los días, de la vida, no significa des-vivir: regresar al seno creador, devolvernos lo extraviado de nuestra conexión con el universo, desandar los errores de nuestra cultura, empezar de nuevo. No. Así volveremos siempre a la consolación del paraíso perdido. No hay que volver a ningún lado. Todavía no terminó esto. Prefiero des-morir la vida, que es un perpetuo nacimiento. La vida es una noción, una problematización. La muerte: un concepto.

5.
Aproximarse a la muerte, con la afrenta de lanzas y flechas, en un temor que ruge por su vida. La simulación de la amistad es un acto de irreparable desidia, o cobardía. La muerte nunca se hizo de prisioneros.

9.
La muerte le gana en tiempo a la vida. La vida es la experiencia del espacio ofrendada en el tiempo del no-ser. La muerte es lo que nunca tendremos. Adoramos lo que no es, no fue, no se pudo, no se dijo, no tenemos, no alcanzamos. Existir es un desengaño amoroso con nuestra pertenencia a la eternidad; donde es imposible vivir o morir. Somos los amantes maltrechos que regresamos al amor que nos ha perdonado todo. 

11.
No hay nirvana. Hay un escopetazo.

13.
La peor de las muertes sería no poder morir. El problema es la espera. El problema es que solamente esperes. O creer que hablar de la muerte puede hacerte morir menos.

15.
Puedes gritarle con rabia a los cielos, puedes abandonarte en los desiertos, puedes entablar la más dura de las peleas, puedes entumecer tus días con engaños, obsesiones, vicios, personas o malos pensamientos. Puedes hacer todo eso, o puedes simplemente morir.

17.
El deber de la muerte es morir más.

22.
Es como si hubiera una verdad detrás de tu vida. Una suerte de des-evidencia vital que te persigue. Un código, una cierta información, un nexo. El camino elusivo de tu existencia. Un tiempo paralelo, un doble, dos caras. Detrás de tu vida… algo oculto y al acecho. Un secreto, un no-dicho que te impugna. Y te proscribe. Te compele al fracaso de no ser tu mismo.

24.
Todo no es posible, pero como parece posible nos fuimos enfebreciendo en una inmediatez vaciada de tiempo, repleta de caminos y destinos que llevan a todas partes, tantas que una sola parece poco, malo o mediocre. Es intolerable sentir que todo está ahí, saber que deberemos ir de a una cosa por vez y que no alcanzaremos completamente lo que deseamos. Nuestro modo se ha convertido en ninguna parte. Todo lo que daríamos por poder sostener el mundo en nuestras manos. Verlo todo.

27.
El deber de la vida es vivir menos.

31.
Cambiar es desnudarse al abrazo de la ignorancia. Cambiar es malinterpretar nuestro propio guión, faltarle el respeto a la firmeza del suelo. Suele ser violento imaginar que mañana no podrías ser quien creías que eras. Ir desapareciendo de a poco…

32.
Cambiar es vivir la desesperanza. Cambiar es saberse en el terror, adentrarse en el accidente de la novedad. No reconocerte en la calle con quien tanto quisiste u odiaste. Un pésimo actor. Un exhibicionista; del para bien, del para mal; hacerse del vaciamiento del futuro. Cambiar es un enchastre.

36.
El tiempo, soportado por las aproximaciones de la retención y la protensión, es la pretensión de encontrarnos en alguna parte.

49.
Dicen que es bastante más fácil evitar el rechazo que enfrentarse a la aceptación; más simple es garantizarse el rechazo en un constante duelo con la retrocesión.

51.
La cobardía de la noche y lo insufrible del día. Siempre hay más lugar para la vergüenza que para el orgullo. El miedo sería una bendición si no hubiera nadie que nos recuerde que no estamos solos.

53.
La misma escena se repite y se inaugura cada vez. Amar el silencio, en silencio; después, amar en el olvido.   

77.
El amor no existe, pero es lo más importante.


(2010)
           

  Humo del Cairo - Nimbo

8.3.11

Perplejidad

Cuando seas lo que quiero que seas ya no serás. Yo ya no seré como soy, me habré realizado. Así como ahora no soy... por mor de mi ser, encuentro tu ser en mi no ser propiamente.
Cuando sea lo que quieres que sea ya no seré. Tú ya no serás como eres, te habrás realizado. Así como ahora soy... por mor de mi no ser, encuentro mi ser en tu ser propiamente.
Perplejo ante la eternidad. Ciego ante el abismo. En la escalada del mundo... En el vacío de ser siempre. Siempre en el vacío del ser.

(2001)

5.2.11

Plasma

Ya es hora de que te ensalces,
te erijas... proclames
tu lugar en el mundo y con el mundo.

Ya es hora de que te animes,
te rebeles... preguntes
a los cielos por tus padecimientos.

Ya es hora de que transites lo intransitado,
te elijas... descubras
que toda tu vida es toda tu vida.

Ya es hora de que viertas lo invertido,
te redimas... liberes
el polen de tu honda purga.

Ya es hora de que al cabo te comprometas,
te explores... enfrentes
el absurdo de que eres como todos, pero eres como nadie.

Ya es hora, aquí, de que abandones la pesadumbre,
te reconcilies con lo inconsecuente y trágico de la existencia
y reanimes lo vívido y hermoso de este sufrimiento...
Sí, pues nada hay más tuyo que esto; ni de dios, ni del universo
ni de la razón... sólo tuyo...
el correlato de tu júbilo como la causa de tu conciencia,
tan propio como este instante... único y último.

(2000)



  Kyuss - Day One 

4.1.11

Arenga

        Los hombres en la vida las oportunidades se las buscan...
                                                                                                   JSV